domingo, 25 de octubre de 2009

Híbrido salvaje-urbano




El tiempo actual ya no se basa en la estabilidad y la linealidad, ya no solo la relatividad y la discontinuidad forman parte del tiempo contemporáneo, sino que se convierte en un tiempo interactivo, dinámico e intermitente.

Partiendo del análisis de sitio, en donde 3 tiempos son interrumpidos por un intersticio en la ciudad, proveniente de una problemática actual en la ciudad de Maracaibo, se cataloga esta pausa potencial como una oportunidad para convertir esta interrupción “urbana” en un espacio para albergar la indeterminación y la libre apropiación que la ciudad impide.

Vacío dominado por un territorio “salvaje” que durante su historia se ha resistido a la domesticación, conservando un ecosistema en constante evolución que impone su significativa fisonomía, en donde se destaca la característica espontánea de la vegetación.

Es entonces cuando a partir de un proceso de fusión de tramas “urbanas” y “salvajes”, extraídas de los tiempos contextuales que envuelven este territorio indeterminado y debido a la importancia que posee cada una de estas condiciones dentro del sitio, surge la aparición del Híbrido Salvaje-Urbano, híbrido como aquella simultaneidad de realidades, abierto a lo heterogéneo, la negociación y la oportunidad de mestizaje, cohabitación de dos situaciones opuestas que comienzan a establecer diálogos a través de la hibridación de la condición salvaje con la urbana, en donde este entrelazamiento genere un universo paralelo, nueva forma de espacio público sin apropiaciones excluyentes, posibles combinaciones espaciales más abiertas, flexibles y polifacéticas, informales pues, por ambivalentes.

Resultando de esta manera un nuevo tiempo híbrido, que ya no es “uno” sino que es “muchos”; creando espacios más plurales.

La propuesta se compone entonces del resultado de las tramas urbanas fusionadas de los tiempos contextuales, que revelan una nueva topografía dentro del sitio, la trama salvaje se implanta para crear generadores de actividad, debido a la característica espontánea de lo “salvaje”, generando así de estas intersecciones urbano-salvajes, los programas; la vegetación como habitante del territorio se conserva y expande su capacidad de apropiación, los muros como contenedor de todas estas situaciones que buscan coexistir en un mismo territorio, se convierten en la extensión vertical de cada una de ellas, logrando la apropiación neta de cada espacio en relación al muro.

La coexistencia de estructuras en el mismo lugar demuestra sus cualidades en cuanto al sitio, para el encuentro, la diferencia y el conflicto. Sensibilidades distintas coinciden, se confrontan, mezclan y enriquecen en un marco maleable y de fácil apropiación.

Dotar de significado a este vacío único, diverso, efímero, elementos estos que en la ciudad formal no existen. La vegetación salvaje, usos espontáneos, materializan la heterogeneidad de esta interrupción urbana.

María Paola Manzano P.

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