domingo, 25 de octubre de 2009

Conexiones Entrópicas





“Romper la pesadez de la materia y ver como se escapaba mi paisaje fue como observar el

escape de partículas al romper un reloj de arena”

Henry Moore


Partiendo de análisis anteriores sobre la condición entre muros de la ciudad de Maracaibo, donde se atribuye la

responsabilidad al vacío como ente unívoco y su relación con el ser humano en el ámbito público, conlleva a la interpretación

del terreno, como un gran vacío en continua fuga, que se genera del escape temporal al perforar los territorios

hegemónicos de las urbanizaciones cerradas y transforma al vacío en un campo móvil, transitorio y volátil.

La fuga, cuya esencia está basada en la esencia móvil de las cosas, reflexiona sobre el recorrer como parte

de una dinámica continua del usuario frente al espacio público: la presencia de diversidad de paisajes encontrados en

la calle 58 deriva de la relación volátil entre lo lleno y vacío: el contexto del terreno recae en estas mencionadas situaciones,

donde existen conexiones importantes de materia física en el vacío fugado que requiere de su complejidad y siste

matización para lograr unificarlos y evitar la dispersión en el territorio. La conexión material, aunada con la reactivación

de la calle 58 y el sector de estudio es lo que denominamos Conexiones Entrópicas: La conexión de la energía material

en la bidireccionalidad de toda la regenerada calle, que esboza al terreno como plataforma de inicio de cualquier acontecimiento público.


Es por ello que la entropía nos ofrece cuatro entes materiales encontrados en el vacío, de los cuales constituirán

referencias territoriales para abordar la propuesta del terreno: la reconstrucción de puntos vegetales en la calle 58, transformados en bandas vegetales que fisuran el terreno para debilitarlo y apropiarlo, como parte de la naturaleza de apropiar lo construido. Como segunda acción reconstructiva, la presencia de mobiliario emergente como foco de reunión

social, genera mobiliario público que se torna habitable para consolidar la permanencia del usuario en el espacio.

Como último componente reinterpretado, ya adentrándonos a la relación empática de los usuarios con el sector

y que deviene de la cotidianidad intangible del habitar, es la presencia de un elemento banal y repetitivo como lo podría

ser los postes eléctricos: perforan la acera, transgreden lo privado y activan lo público, componiéndose en el imaginario

como hitos referenciales en la superficie. Por último, Las conexiones entrópicas que figuran las vacantes como espacios

potenciales, residuales y que parecen poder ser intervenidos es lo que genera el programa en la propuesta,: espacios

que reactiven las reuniones sociales, espacios para la dispersión, espacios para el ocio y la cultura, espacios para la

recreación y espacios para el habitar.


A modo de Conclusión, al hablar del espacio público que se fuga, impermanente, inquieto y dinámico, estamos

contribuyendo a la temporalidad de sus acciones, de su sociedad y de su materialidad. No podremos crear un sistema

basado en mecanismos estáticos ni podemos aislarlo de sus atributos actuales, y es todavía aún más enriquecedor, no

solo la regeneración del espacio urbano de la ciudad, sino la capacidad de sus usuarios de establecer sus propios

recorridos.


Manuel Beltran

No hay comentarios:

Publicar un comentario